Carlos Isamitt redescubierto: Orquesta Clásica Usach graba obra nunca escuchada

“Carlos Isamitt (1885-1974) es una personalidad de la historia chilena que aún no ha sido descubierta en su totalidad”, decreta el musicólogo Freddy Chávez, académico de la U. Metropolitana de Ciencias de la Educación y, a la vez, el investigador que más profundamente ha estudiado la obra y la vida de este compositor y premio nacional de Música en 1965.

Compositor, pero también pintor de la Generación del 13, pedagogo e investigador, según expone Chávez como los epígrafes de “los cuatro Isamitt que existen”, y de los que se desprenden otros Isamitt, como el cronista. Suele ser reconocido como el primer autor de una obra docta de carácter indigenista, con piezas fundamentales en diversos formatos, como “Friso araucano” (1931), “Evocación araucana” (1932) y más tarde “Evocaciones huilliches” (1966).

Todo ello fue consecuencia directa de sus viajes al otro lado de la frontera, que inició en la década de 1910, y sobre todo de su vida al interior de comunidades mapuche de Toltén, Boroa, Quepe o Nueva Imperial, durante los años 30, para descubrir ese mundo lejano como un pionero en el estudio de la cultura originaria de manera integral. No solo la música.

En parte por esa idea fija sobre su creación musical han llamado la atención los alcances de una partitura suya de la que Samuel Claro había hecho mención alguna vez, pero que no se había logrado encontrar. El sello editor Aula Records, perteneciente a la U. de Santiago, está presentando ahora un nuevo álbum de la Orquesta Clásica Usach con el que pone atención en el rescate de obras del patrimonio musical chileno. Y se trata de esta partitura de Isamitt nunca escuchada.

“Cuatro piezas incidentales para la obra de teatro ‘El gato con botas'” fue creada en 1941 justamente con esa función auxiliar para el montaje escénico, una adaptación del poeta y dramaturgo chileno Armando Blin en torno al cuento infantil tradicional. Los especialistas han subrayado, sin embargo, el valor como música por sí sola.

Paula Torres dirigió en esta ocasión la orquesta en la grabación, presentada en un vinilo de edición limitada. “Se trata de danzas, puesto que están concebidas con una matriz repetitiva, bajo un motivo rítmico melódico y que se alimenta por sí mismo. Diría que de las cuatro escenas, una de ellas es más bien un paseo elegante del gato”, dice.

Fue hallada por Freddy Chávez en el archivo de Isamitt que conserva la familia, que él ha estado investigando desde 2013 y donde ha logrado catalogar unas 180 obras. Allí aparecieron las partituras para la orquesta de “Cuatro piezas incidentales…” junto con reducciones para piano.

“La labor de un musicólogo también es recuperar la obra. Tanto los manuscritos como las reducciones me permitieron completar el sentido de los sectores faltantes. Uno se va metiendo en la mente del compositor poco a poco. Esta es una edición crítica que posibilitó que la obra se tocara”, apunta Chávez, quien ha gestionado la publicación de otros discos de Isamitt y del libro “Treinta cantos araucanos de Carlos Isamitt Alarcón”.

“De esta obra incidental solo se tocaron, alguna vez en alguna tertulia, unas breves canciones para voz y arpa”, indica Chávez. “La música tiene gran riqueza, al incorporar el arpa, que cada vez que aparece es como si corriera un velo para ingresar a un mundo literario de fantasía —agrega Paula Torres—. Isamitt es realmente un maestro. Si logró esto con obras chiquitas, imaginemos lo que logra en sus obras grandes”.

Carlos Isamitt también desarrolló una amplia historia en la pintura, como lo muestra su archivo familiar.

Portada del álbum, obra del artista Emilio Ortiz.

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