Columna de opinión: El gran desafío para la atención de salud mental

En el contexto de la crisis sanitaria actual, y de sus consecuencias económicas y sociales, resulta necesario recordar que las enfermedades mentales y los problemas relacionados con el uso de sustancias son las principales causas de discapacidad y mortalidad prematura en Chile. Además, las situaciones de desastre causan graves sufrimientos psicológicos y sociales a las poblaciones afectadas, lo que se traducirá en un importante aumento de los trastornos de salud mental (incluidas muertes por suicidio y por consumo de alcohol y otras drogas). Estos efectos pueden amenazar la paz, los derechos humanos y el desarrollo del país.

Tenemos el desafío de planificar y financiar una decidida respuesta en salud mental durante la crisis y especialmente para el periodo post pandemia, que permita implementar medidas en la línea de la propuesta de la Universidad de Chile entregada a la Mesa Social Covid-19.

Un punto fundamental para generar una respuesta acorde a las necesidades actuales, pero sobre todo futuras, es terminar con la discriminación en la cobertura para los tratamientos de los problemas de salud mental y de consumo de sustancias, en comparación con las coberturas del resto de las enfermedades. Esta práctica instalada en el sistema público, pero especialmente en el privado, se traduce en graves restricciones en el tipo y número de prestaciones de salud, que resultarían inconcebibles en otro tipo de enfermedades. Ello repercute en una limitación al acceso a tratamiento y en un elevado costo para el bolsillo de quienes acceden. Esta vergonzosa discriminación no tiene fundamentos clínicos ni de salud pública, y se mantiene en la actualidad a pesar de la existencia de tratamientos psiquiátricos efectivos y de la aprobación de leyes en contra de la discriminación.

Hacemos un llamado al gobierno y a los parlamentarios a garantizar que los planes de salud públicos y privados permitan el acceso a tratamiento para problemas de salud mental y adicciones, en igualdad de condiciones que para el resto de las enfermedades físicas. Dichos servicios deben estar sujetos a los mismos términos y condiciones que la atención y el tratamiento de cualquier otra enfermedad.

 

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