Los alcances del apoyo de la FundaciĆ³n Getty a la capilla de los Benedictinos

Visitar nuevamente el Monasterio de los Benedictinos ha sido uno de los momentos más felices de esta cuarentena', dice Óscar Mackenney, vicedecano de la Facultad de Arquitectura de la Universidad del Desarrollo (UDD) y director de un relevante proyecto que involucra a este edificio declarado Monumento Histórico, en 1981.

Emplazado en Las Condes —en el cerro Los Piques—, a principios de la década de los 60 esta orden religiosa asignó la tarea de levantar el monasterio a Martín Correa y Gabriel Guarda, monjes arquitectos e integrantes de su comunidad. Pese a su juventud e inexperiencia, ambos asumieron el diseño de todo el conjunto y desarrollaron un elogiado estudio sobre las condiciones de luz.

Ahora, y tal como se reveló en este diario hace algunas semanas, el Monasterio Benedictino de la Santísima Trinidad de Las Condes se convirtió en el primer edificio chileno que recibe financiamiento de la Fundación Getty, de Estados Unidos, que busca promover la conservación de obras de arquitectura moderna en todo el mundo. En concreto, son US$ 180 mil entregados por esta entidad a través del programa Keeping it Modern, que se destinarán a confeccionar un manual de recomendaciones para conservar y mantener la capilla. La Facultad de Arquitectura y Arte de la UDD lideró la postulación y, este martes, un equipo de este plantel realizó la primera visita en terreno.

'Fue muy emocionante, y sobre todo que nos recibiera uno de los arquitectos: el hermano Martín Correa', señala Óscar Mackenney. El vicedecano de Arquitectura añade que en esta primera visita técnica los acompañaron dos importantes oficinas de ingenieros 'y detectamos pocas patologías porque el edificio está muy bien concebido y goza de muy buena salud'. El director del proyecto también comenta que gracias a este fondo se podrán revisar con detalle todas las pequeñas fisuras, los efectos de la humedad y las huellas que pueden haber dejado terremotos y nevadas. 'La idea es hacer un profundo diagnóstico eléctrico, de agua, calefacción, sonoridad, revisar ventanas y bienes muebles e inmuebles. Incluiremos diseños de las bancas, del altar, de las sillas, de cómo se colocó el órgano. Todo tiene un sentido profundo y eso queremos rescatar con este trabajo. Lo importante de este manual es que le va a permitir a la orden no intervenir de inmediato. Son pautas para prevenir una acción invasiva y sobre todo pensando a futuro, cuando los arquitectos fundadores no estén'.

Óscar Mackenney confirma que, durante 18 meses, se realizarán 40 visitas de inspección. 'Paralelamente se va a hacer un registro visual que recoja todas las estaciones. Ahora se acerca la primavera y hay que ver cómo se comporta el edificio y la vida monástica en esta época del año. Hemos pedido autorización, con debida cautela y confidencialidad, al abad y al hermano Martín, para instalar cámaras y sensores. Esperamos producir un audiovisual con mucho sentido y peso específico', cierra el director del proyecto.

'No es un mausoleo'

El arquitecto Carlos Maillet Aránguiz, docente de la UDD y asesor de este proyecto, concluye con la respuesta a una interrogante que él mismo plantea. '¿Por qué una fundación como Getty, que ha puesto en valor a tantas construcciones modernas, como la Ópera de Sídney, se fija en un edificio del fin del mundo? Precisamente porque tiene un componente místico y lumínico, además de su uso cotidiano. Uno va a las siete de la mañana y la capilla está abierta. No es un mausoleo. Es un edificio donde vive gente. Es un patrimonio futuro y eso hay que revelar'.
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